"Carnavales eran los de antes", sostienen los defensores de aquello de que "todo tiempo pasado fue mejor". Me resisto a este pensamiento popular y acepto en cambio que puede haber sido distinto, pero no siempre mejor. En estos tiempos de Carnaval, ahora recuperado en el almanaque, no puedo negar que la celebración me trae nostalgias de mis años vividos hasta la juventud en la República de San Vicente, donde los corsos, que hicieron famoso al barrio, eran el punto primordial de esos festejos pero no el todo.